| RIIIINNNNGGGGGGGGG..... El puto despertador, al que no logro acostumbrarme , suena todos los días a la misma hora. Tardo un rato en levantarme, en ningun sitio se está mejor que acurrucada entre las mantas. Ramón cambia de postura aprovechando que he dejado toda la cama para él, abre los ojos y pregunta la hora. Es la hora de levantarme Ramón, es hora de sacar al perro y de tomarme un café con leche a toda prisa para no llegar tarde a trabajar, es la hora en que la gente despierta. Me suelo levantar de muy mal humor, y cuando me pregunta eso me dan ganas de tirarle el despertador a la cara, pero opto por acercarme y darle un beso en la frente. A pasado muy mala noche, y yo también. Platón abre los ojos al verme aparecer en la cocina, se acerca a saludarme lamiéndome las manos, y yo le acaricio la cabeza pensando que no me apetece nada sacarle con el frío que hace. Me visto a toda prisa , salgo y espero pacientemente a que Platón termine. Está empezando a llover. Aún es de noche, pero ya se empieza a sentir el ruido de los coches sobre el asfalto, y el latido de la ciudad que despierta . Todos los días son iguales unos a otros. Es una asquerosa rutina que me puede, y yo me dejo llevar. ¿Para que revelarme? En el coche enciendo un cigarro. Acaban de terminar las noticias, y empiezan a sonar los primeros acordes de una canción que conozco muy bien "Un día cualquiera no sabes que hora es, te acercas a mi lado sin saber por que..." Que recuerdos me trae esa canción. Cuando aun era lo suficientemente joven como para tener sueños. La época en la que se cruzaron nuestras vidas, esa época en la que pensábamos que nos podíamos comer el mundo por que era nuestro. Cuando aun me estremecía al sentir el roce de su mano en la mía "Me asomo a la ventana eres la chica de ayer, jugando con las flores de mi jardín..." Bonitos recuerdos de cuando él venía a buscarme cada tarde al salir del instituto y pasábamos las horas abrazados y besándonos hasta que nuestros labios quedaban rojos y doloridos. Tardes enteras en el garaje donde solían ensayar, escuchando una y otra vez la misma canción hasta que se hacía de noche, y me acompañaba a casa. "...y cuando por la noche aprendo a escuchar canciones que consiguen que te pueda amar..." Miro mi cara en el retrovisor y descubro unos ojos que me miran que no parecen los mios. Son los ojos de alguien cansado, tristes, sin vida _debería usar algo de maqui--llage para disimular estas bolsas_ pienso mientras espero que el semáforo cambie. "...demasiado tarde para comprender, y tú en tu corazón estás llorando otra vez" El gilipollas de l coche de atrás me hace volver a la realidad con el horrible sonido de su claxon. Tengo el rostro humedecido, no me había dado cuenta de que estaba llorando. |
jueves, 8 de marzo de 2007
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